
Como secuela del proyecto de robótica educativa y mentorización entre alumnos de diferentes niveles que llevamos a cabo desde el IES Álvaro Falomir en el municipio de Almazora, se me ocurrió plantear la realización de un taller de escornabots.
Al principio tenía muchas dudas y mucho temores.
Que si hacerlo para unas determinadas edades; montarlo desde cero, soldar, no soldar...
Había comprado material para enseñarlo por los colegios y presentarlo en un local "aparentemente" no educativo sería una forma de dar a conocer al robotito.
Desde Caixalmassora, quien patrocina el proyecto, se diseñaron unos carteles para anunciar el evento (y avisamos también a la concejalía de educación quien colabora en el mismo) para poder dar difusión al mismo.
Habíamos decidido, de forma que integrásemos a los diferentes niveles de edades del pueblo crear equipos de tres personas.

La sesión comenzó mostrando qué robots tenían los asistentes y así conseguir romper un poco el hielo. Enseñé y expliqué un poco el funcionamiento de la BeeBot y seguidamente, enseñé como funcionaba un escornabot.


Dentro de las cuestiones más gratificantes: la despedida de, prácticamente, la totalidad de los adultos agradeciendo la invitación al evento; el reconocimiento al proyecto de alguna maestra presente en las explicaciones y sobre todo las caras de los más pequeños (y por que no decirlo de algunos progenitores) hacen que todo este esfuerzo merezca la pena repetirlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario