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martes, 10 de marzo de 2015

Puerto se emociona y nos emociona #8Mrobótico


La máquina de coser

Cuando me pidió Mercedes que hablara de mujeres y de tecnología en mi familia, me quedé un poco descolocada. De hecho llego tarde al evento porque no sabía cómo hilvanar ambos conceptos.
Hombres de mi familia y tecnología, sí. Aunque, por supuesto, la tecnología de aquellos años cincuenta y sesenta: el primer televisor, la primera calculadora, el primer transistor,...Las mujeres de mi familia aceptaban e incluso llegaban a usar todas esas cosas. También tuvieron las suyas propias: la lavadora, el frigorífico,...
Supongo que nos vamos fijando en la distribución de los papeles en los electrodomésticos. Esto era así en esos años, y mi experiencia me dice que no hemos avanzado mucho.

Así que, ¿qué tecnología asocio yo con las mujeres de mi familia a lo largo de todas las generaciones? Muy simple: la máquina de coser. Siempre ha estado en la casa de todas ellas. Conozco todos los modelos. Es verdad que no todas mis antepasadas féminas eran modistas. Pero, indefectiblemente, en aquella época, toda mujer de su casa que se preciara debía saber coser a máquina. Estaban por todas partes.

Mi madre y varias de sus hermanas tenían un taller de costura. Supongo que era su vocación, creo que disfrutaba con ello. Así que desde bien pequeña intentó enseñarme a hacer algo con aquella infernal máquina en la que había que hacer varias cosas a la vez. Este era el modelo que todavía guardo en casa



Cómo el cerebro era capaz de coordinar las actividades oculo-manuales y simultáneamente mover las pies (punta-talón) en ese pedal que imprimía acción a la máquina, es uno de los misterios que todavía me impresionan. ¡Aquello era diabólico! ¡Y la de recovecos que había que traspasar para enhebrar la aguja...! ¡Yo no podía estar en tantas cosas a la vez! Odié esas máquinas instantáneamente, y me prometí que nunca aprendería a usarlas.

Había visto a las mujeres de mi familia desojarse hasta las tantas de la madrugada encima de ellas. Fue instintivo, decidí desterrarlas de mi vida.

Mi madre, una mujer de armas tomar, compró como último remedio, cuando yo ya no vivía en casa, el no va más de las máquinas de aquel entonces. Dijo que era para su nieta, mi hija, que entonces tendría unos tres años.

Fue la estocada definitiva. Aunque esta ya no tenía el fatídico pedal, seguía siendo como un potro de tortura para mí.
La conservo. Dejaré que mi hija decida si quiere usarla; estoy viendo reverdecer el uso de los trabajos manuales, tricot, punto y esas cosas... Ya saben, la historia es un péndulo.

Pero el caso es que también tengo un hijo, y a nadie se le ha pasado por la cabeza que herede la máquina de coser de su abuela...

... Eso, y que el único hombre al que le haya visto usarla, sea el asesino en serie de El silencio de los corderos, me hace pensar... me hace inquietarme, más bien.


Así que, ¡feliz día de la mujer trabajadora y eso...!

domingo, 8 de marzo de 2015

Desde la universidad de Londres , Middlesex University por un #8Mrobótico

Nos regala Eduardo Abend, profesor de la universidad, unas entrevistas a chicas estudiantes en Londres para un #8Mrobótico                           

#8MRobótico, y yo me pregunto...

Me pregunto si aún llego a tiempo para reflexionar sobre mujer y tecnología,si es aún tiempo de pensar en estas cosas,decidlo,sí,estáis en vuestro derecho: ¡¡a buenas horas,mangas verdes!!...Permítanme la disgresión.

Probablemente no sea yo la más indicada para hablar de tecnología, pues poco sé yo de eso, aparte del cacharreo, como comentaba Mª Jesús, pues si de algo adolezco es del gusto por lo tecnológico,porque mi curiosidad científica es escasa,a qué negarlo,aunque en otros aspectos sea tirando a enfermiza, no me ha sido dado ese don.Pero leyendo estos días todos los pensamientos y vivencias de las diversas personas que han participado en este #8Mrobótico,no he podido menos que recordar, sumergirme en el pasado,y reflexionar sobre esa relación mujer tecnología que,de algún modo todas hemos sufrido o disfrutado,según el momento.

Inevitablemente,debo referirme a mi padre,siempre enfrascado en la lectura de cualquier artículo científico que pillara por banda, apasionado por la electrónica, la radio,la televisión, y,recientemente, Internet, y su cara de pavor aquel año de interina en que me completaron el horario con Tecnología, sabedor de que mis capacidades a ese respecto se limitaban a ver si la bombilla estaba fundida o no y,si después de eso no había luz,llamar al electricista de turno para que me diera un buen sablazo...No entendía el hombre cómo funcionaba aquel Ministerio de Educación si ponían de profesora de Tecnología a alguien tan patoso... No andaba desencaminado,por otra parte. Ni en mi "patosidad" ni en lo del Ministerio.

Y debo referirme a mi abuelita,que después de toda una vida trabajando como una bestia, sobrellevando el exilio,la adaptación a varios países, la separación de su familia durante tantos años,ella,que luchó por un mundo mejor de todos los modos que le fue posible, no se atrevía a usar un microondas porque,de todos es sabido,los carga el diablo.



Y ,como Carmen, debo,indefectiblemente, hablar de mi madre,que con setenta y bastantes años aún recuerda con pavor las docenas de pañales sucios en su etapa pre-lavadora...

O puedo hablar también de la cara de alegría de mis padres cuando tuvieron,tras una vida entera con una tienda de electrodomésticos en una ciudad pequeña,su primer televisor nuevo,de primera mano,sin artificios...Maravillados porque todo funcionaba,el mando a distancia,la definición de la pantalla, los distintos canales... Todo un lujo que nunca hubieron de permitirse.

O de mí misma,cuando no existían los móviles y vivías en un pueblo con pocas cabinas telefónicas,o en el bendito momento,no hace demasiado,por otra parte, en la que di gracias al cielo por la existencia de la dirección asistida...

Hablar de robótica,de tecnología, es hablar de la historia de cada uno y una de nosotros, pues los hallazgos tecnológicos han sido, y son,soporte cultural,estrato sobre el que se cimenta nuestra existencia.

Parece que finalmente, hablar de tecnología y de robótica no es sino hablar, paradójicamente, de cosas que nos hacen humanos.


Mª José Chorda...la belleza y sensibilidad de las yemas de sus dedos #8Mrobótico

Yo mujer robótica comparto como mujer , como ciudadana y como madre

8 de mazo, 8 de la mañana ... día de la mujer, día de la mujer robótica.
Desde hace unas semanas, Mercedes @londones nos invita a contar nuestras experiencias como mujeres robóticas. Así que, mientras mis chicos duermen, ahí va la mía.
Me formé en el área de la informática en una época en la que la proporción de mujeres ingenieras era muy baja llegando a estar en asignaturas optativas donde fui la única mujer matriculada. Pero tuve unos padres que siempre apoyaron mi decisión y me animaron a seguir adelante
Mi carrera profesional comenzó siendo puramente informática pero mi empresa me dio la oportunidad de conocer el mundo de la robótica  y apostó por una mujer robótica en su plantilla, formándome y dejándome hacer.
Hemos crecido, hemos avanzado, y somos una empresa joven de padres con niños y niñas  en edad infantil. Y ahora es nuestro turno: trabajar por un futuro con oportunidades tecnológicas para ellos. ¿Niños? ¿Niñas?  ¿Consumidores de Tecnología? ¿Creadores de Tecnología?
Nosotros, hoy, queremos invitar a todos los padres a reflexionar. Si tenemos niños, debemos animarles a participar en proyectos creativos tecnológicos, que hagan equipo con sus compañeras. Si tenemos niñas, debemos animarles a no ser meras consumidoras, ellas también pueden crear y aportar. La imaginación y la creatividad no entiende de sexos.
Nosotros, como padres, tenemos el deber de ofrecerles todo el abanico de oportunidades que nos ofrece la cultura actual en todos sus ámbitos: ciencia, tecnología,  literatura, deportes, Robótica... 
Debemos poner a su alcance cada una de estas áreas y ellos deben probar y decidir. Si no ponemos límites a sus capacidades, si aportamos actividades y materiales en cada una de las áreas que tenemos a nuestro alcance, si les inculcamos  el trabajo en equipo y la importancia de los entornos mixtos en cualquier área,  estaremos creando un futuro con equipos de trabajo completos. Porque nuestros chicos tienen que creer en ellos mismos como individuos capaces de hacer lo que se propongan y en sus compañeros y compañeras como complementos a sí mismos.
Luchemos por conseguir un futuro lleno de equipos mixtos, respeto y oportunidades
María José Castejon

Llega el #8Mrobótico y Lia, mujer, doctora en robótica, madre y mariposa que aletea las alas de la tecnologia...

Los proyectos que se hacen humanos, que emocionan a los que participan, siempre nos descubren historias, con minúscula, que engrandecen a la Historia, con mayúscula.
Lía es uno de esas historias que desde que decidió empezar a  agitar sus alas nos hace que todos las movamos para que no cese ese suave y armonioso efecto mariposa.

Hoy, el 8 de marzo de 2015 se escribe con hombres y mujeres que han tenido un tiempo en sus apretadas agendas y vidas para reflexionar en ese viaje que ha ido de Abuelas a nietas viajando con la tecnología.

Aquí tienes la propuesta para que empieces a agitar tus alas :-)

El 8 de Marzo te invitamos a que reflexiones sobre la mujer y la tecnología por un #8Mrobótico

8MRobótico

Cuando le pregunté a mi hija pequeña, Ada de 6 años, por qué pensaba ella que era importante que las niñas trabajasen con robots se lo pensó un buen rato. Y al final usó una frase de una de sus pelis favoritas, "Los Increíbles". Y me dijo "No dejéis que los hombres salven solos el mundo". Como siempre, porque los hijos son así, me dio mucho que pensar y desde entonces no he dejado de darle vueltas a su curiosa respuesta. Y todo el tiempo ha resonado en mi cabeza junto con una idea que digo siempre que hablo de este tema de mujeres y tecnología, no podemos permitirnos, como sociedad, prescindir del talento tecnológico de las mujeres. Puede que Ada estuviera diciéndome lo mismo que yo digo, usando las palabras de Elastic Girl, una superheroína.

                
Efectivamente, no podemos dejar el futuro, que pasa inevitablemente por la tecnología y la robótica, en manos solamente de la mitad de la población. Perdemos talento, ideas, energías, fuerza creadora... Para construir una sociedad mejor para todos es indispensable que todos participemos en el proceso, hombres y mujeres. Pero, hoy en día, aún nos pesan los estereotipos [1] , aún nos faltan figuras femeninas de referencia, aún hay padres y madres que preguntan si a las niñas les gustará la robótica, aún hay personas que creen que las cosas de las niñas son rosas [2], que las mujeres necesitamos la ayuda de Ken para resolver los problemas con los ordenadores [3]... Aún en España, donde las mujeres consiguen el 59% de todos los títulos universitarios, en ingeniería este porcentaje baja al 32% y en informática al 21% [4]. Aún hay mucho que hacer. Como sociedad tenemos la responsabilidad de que cada uno de nuestros niños y cada una de nuestras niñas sea aquello que quiera, sin que ningún estereotipo de género les diga qué cosas son "de chicas" y cuáles "de chicos" y les corte sus alas de mariposa. Somos responsables de darles las herramientas y el entorno para que libremente construyan su proyecto de vida, el que sea, siempre que sea el suyo. Pero además necesitamos de la colaboración de todos para mejorar, no podemos perder a nadie por el camino. Una vez me preguntaron si era consciente de que entre los chavales que estaban en uno de los talleres de robótica a lo mejor estaba uno que en un futuro construiría un robot clave para la humanidad. Soy consciente, plenamente consciente de ello y especialmente en el caso de las chicas. Tal vez, una de estas niñas, a las que estamos dando la posibilidad de conocer, y por lo tanto de amar (porque nadie ama lo que ignora) la tecnología y la robótica, tal vez sea ella la que aporte una de las piezas clave de un robot que ayude a la humanidad. ¿Por qué no?


[4] http://www.theguardian.com/society/2015/feb/20/princess-awesome-gender-neutral-clothing-kickstarter?CMP=fb_gu
[5] http://politikon.es/2015/02/17/genero-educacion-y-la-brecha-de-las-carreras-tecnicas/

sábado, 7 de marzo de 2015

Yolanda nos atrapa y nos hace sentirnos en "nuestra habitación tecnológica" #8Mrobótico

Doña Díriga se acuesta para soñar y ...


Mujeres y tecnología

Virginia Woolf decía (en 1929) que las mujeres no sobresalían en la literatura porque no tenían una habitación propia. Quería decir que carecían de un espacio y un tiempo privados en los cuales poder desarrollar su talento. Además, una mujer debía interesarse por temas "femeninos"... la casa, los hijos, esas cosas. Pocas eran las mujeres que en aquella época lograban romper las barreras impuestas para sentarse a escribir y dar rienda suelta a su inspiración.

Hace quince años yo no tenía un ordenador propio. Solo había un ordenador en casa y había que compartirlo entre toda la familia. Con dos hijos adolescentes esperando su turno para usarlo, yo no tenía muchas oportunidades. A menudo tenía que esperar a que todo el mundo estuviera en la cama para poder disfrutarlo. Imagino a tantas mujeres de otras épocas escribiendo o leyendo de noche, a escondidas, a la luz de una vela. Robar horas al sueño era para mi, como para tantas mujeres a lo largo de la historia, la única vía posible para tener "una habitación propia".
Recuerdo una vez que uno de mis hijos esperaba que yo dejara libre el ordenador para poder usarlo y perdiendo la paciencia porque yo tardaba, me dijo: - ¿Por qué no eres una mamá normal y te entretienes bordando o haciendo punto? ¡Es un rollo tener una madre como tú! -

He de confesar que, en cierto modo, compartía con mi hijo su extrañeza ante mi afición informática. Nunca pensé que llegara a gustarme tanto el nuevo mundo tecnológico que iba descubriendo. Al fin y al cabo, la tecnología no tenía nada que ver conmigo, yo era de ese tipo de personas que aman la poesía, la naturaleza, las cosas sencillas hechas a mano. Ordenadores e Internet parecían cosas muy alejadas de mi mundo natural.
Pero yo amé el mundo de las nuevas tecnologías desde el primer momento y lo sigo amando cada día. Continúo asombrándome de todas las posibilidades que existen y de cada nuevo invento. He dedicado muchas horas a aprender lo que sé y a explorar los vastos territorios de la tecnología ¡y se tan poco!

Ahora tengo la certeza de que la tecnología y las mujeres no son mundos antagónicos y me pregunto por qué sigue siendo un espacio dominado por los hombres. Tengo la esperanza de que las niñas de hoy, que son al igual que los niños, nativas digitales, logren romper esa barrera y aporten su creatividad, su inteligencia y sus ideas al desarrollo de una tecnología que esté al servicio de la humanidad y de la naturaleza.

Hace ya años que tengo mi propio ordenador y mi propia habitación y por cierto... ahora mi hijo me estimula para que siga aprendiendo y comparte con ilusión conmigo sus habilidades tecnológicas. Seguro que no recuerda para nada que alguna vez deseó tener una mamá "normal".


Esa "habitación " es la que nos cuentan Palmira y MªÁngeles.

"Me recuerda mis años adolescentes, cuando estudiaba en el comedor familiar... ya todos acostados y procurando acostarme antes de las 2.00 porque a esa hora mi padre hacía su primera ronda. Años aquellos... intensos, difíciles, excitantes..." Palmira

" ¡Qué identificada me siento yo también! y creo que todas , ¿verdad? " Mª Ángeles

Llega su hijo, Alfredo, su comentario :
¡Viva mi madre! Y que no os engañe... que también es una máquina de bordar, punto de cruz y ¡de lo que haga falta!

viernes, 6 de marzo de 2015

Gonzalo desde Nueva York ...por un #8Mrobótico

Os desvelaré un aleteo de esos que no esperas ¡¡¡Nueva York!!!!!.
No es un aleteo que te deje indiferente: no.
Gonzalo, es ese niño rubio sonriente que llega asustadizo, de la mano de su padre y su madre, a tu aula, al aula de cuatro años. Es ese alumno en el que ves un talento creativo desde el comienzo, al que le das papeles y mil texturas y colores, olores y sabores pero ¡¡¡ no modelos ni fotocopias!!!! Cuentos, cuentos y más cuentos, teatros y palabras para crear historias, sus historias, sus problemas, sus canciones y sus rimas.
Pasan los años, le pierdes la pista y la tecnología lo trae a tu sendero, ahora que él es alguien que siguió su camino creativo y tú, esa doña Díriga que cuenta historias y que pronto soñará para su nieto

 ¿Llegará la mariposa a Nueva York y nos volverá con un diseño para ese #8Mrobótico? Doña Díriga sueña con mujeres en género persona.


La pasión por la tecnología, ¿es hereditaria?

Llega el #8MRobótico y recibo una invitación de @londones.

Sí, esa mujer orquesta que tiene un poder casi robótico pero extremadamente imaginativo, cercano y humano que me dice, como siempre: "Reina de Luarca, tienes que hacer algo con esto, lo que sea, en inglés, con los tuyos de la Uni, algo".
Y claro, yo la leo entre prisas y pienso: "pero, ¿qué voy a hacer yo con esta propuesta, si no tengo hijas, y en la época de mi madre y mis abuelas lo único que había eran transistores de rueda sobre estanterías adornadas con paños de telas brocadas y teles con antenas, en blanco y negro, que no se encendían a la hora de la siesta, y a las que dábamos golpes cuando la pantalla se volvía así como con rayas tipo cómic? 
Yo, que soy de un pueblo asturiano y que he aprendido a trastear un poco con esto de la tecnología a base de eso, de trastear, y que lo único que he hecho con la tecnología en mis clases es intentar abrir un poco la puerta de un aula, llena de mujeres pero también de hombres, situada sobre un acantilado cercano al cementerio donde descansa Severo Ochoa, a base de subir manualmente un automático al menos tres o cuatro veces entre las cuatro y las nueve de la noche, en un panel eléctrico en la planta baja de una escuela de idiomas rural para conseguir dar una clase medianamente conectada en la segunda planta; pero, ¿qué voy a contar yo?"

Y entonces voy y le pregunto: "Oye, yo no tengo hijas, pero sí tengo hijos, y tengo 1 un tanto tecnológico y robótico, eso sí (no sé a quién sale), así que, ¿puedo contar eso, aunque sea para celebrar el Robótico 8 de Marzo, Robótico Día Internacional de la Mujer? Quizá no sea muy acertado, porque son chicos, y esto va de chicas, ¿no?"

La verdad es que conociéndola como la conozco, no sé por qué motivo por un momento pensé que me iba a decir "Lo siento, no, eso no forma parte del #8MRobótico". Sin embargo, como en el fondo imaginaba, va y me dice: "claro, claro, ¿cómo no vas a poder? Tú puedes contar lo que quieras"

Así que aquí estoy, una vez más, agradecidamente arrastrada por la humanamente robótica @londones, contando cómo sin que ninguna mujer me haya transmitido pasión por la tecnología, no porque no la tuvieran, sino porque simplemente no podían tenerla ya que no la conocían como tal (radio analógica, tele de antenas, o lavadora aparte, claro está, pero no creo ni que supieran que eso podía denominarse tecnología), yo, que soy chica, sí tengo pasión por la tecnología, la robótica, las TIC, y todo lo que sea "cacharreo", y creo además, que la pasión por la tecnología sí puede heredarse, o al menos transmitirse, e incluso creo que ellas (mi madre y mis abuelas) sí que eran tecnológicas a su manera, en lo que su entorno les ponía a su alcance, a pesar de no ser conscientes de ello, y quizá de algún modo, esas habilidades que tenían para hacerlo funcionar todo, sí que las he heredado, las he convertido en mi pasión y me gusta pensar, disculpen el atrevimiento, que de algún modo, he tenido algo que ver en lo que les presento a continuación: la competencia robótica-tecnológica de @Kalios327.


¿Y quien es @Kalios327? Se trata de un ciudadano digital del S.XXI quien, recién comenzada la ESO, emite en directo en Twitch, cuenta con su propio canal de YouTube, diseña sus banners, se relaciona en Instagram,  Google+ y más; participa para aprender de forma autónoma e informal en MOOCs sobre Scratch, Minecraft y apps para móviles, además de haber sido ya parte de Robotix League Asturias 2014.




Se define a si mismo como Gamer y YouTuber al que le gustaría ser Programador: ¿las profesiones del futuro que ya están aquí? No sé, pero perfil tecnológico sí parece que tiene, ¿verdad?



Y, ¿por qué pido disculpas? Pues, porque como ya se habrán imaginado, este ciudadano digital que les presento como pequeña aportación a mi particular #8MRobótico es mi propio hijo, pero es que humildemente me gusta pensar que algo he tenido que ver en su pasión por la tecnología, que esa pasión es hereditaria y que se puede transmitir no sólo de madres a hijas, sino también de madres a hijos.



Así que, por favor, perdonen mi atrevimiento, sin duda consecuencia del orgullo de ser mujer-madre-profe (¡uy, tantas piezas, al final, suena un poco a robot, ¿a qué sí?). Y, si quieren echarle a alguien la culpa de esta incursión de un chico en un día dedicado a la mujer, ya saben: @londones.

Pero sobre todo, no se olviden de comentar qué les ha parecido todo esto. Todos sus comentarios serán bienvenidos y tanto @Kalios327 como yo misma, se lo agradeceremos muy robóticamente.

De la nieta a la abuela con la tecnología por un #8Mrobótico

jueves, 5 de marzo de 2015

Diario de 4 días. Un regalo para mi abuela.

La participación del CEIP Miralvalle, en concreto 6º A en #8Mrobótico fue acordada por unanimidad y con alegría. 
Diario de 4 días.... ¡Esto es un #sinviví! Vamos a paso... ¡tecnología punta! y no podía ser de otra manera.
El lunes se realizaron propuestas y acordamos intentar hacer dos, una dentro de otra pero dos independientes... ¿o no? El tiempo nos frena, no nos permite hacer todo lo que queremos. 
Martes: salas de ordenadores del cole a tope. Ni un hueco para sexto A. Imposible realizar las tareas en clase. A partir de ahora, tenemos deberes. Un inciso... en Cono no hay deberes pero estos les van a encantar. 
Miércoles y el jueves: tampoco hay posibilidad de utilizar los ordenadores del centro. En el de clase se resuelven dudas y se trabaja lo que se puede. 
Tareas que hemos realizado:
  1. ¿Qué objeto tecnológico regalarías a tu abuela? Hacemos una presentación en Google Drive. Sencillito. ¡Y no hay que regalarlo de verdad! 
  2. De la abuela a la nieta. Un viaje por la tecnología. Estamos creando un padlet en el que colgaremos qué dicen las "abus" sobre la evolución tecnológica. En algunas intervenciones las mamis sustituyen a las abuelas. Vaya lujazo. 
Probablemente sea unos trabajos muy precipitados y puede que cuando entréis en los enlaces no estén acabados (tenemos de plazo todo el finde) pero estamos muy felices por haber colaborado con #8Mrobótico.  

Carmen Iglesias , de su abuela a ella. Una historia para la Historia #8Mrobótico

Carmen, escribe, para un cumpleaños, el suyo, nos regala porque ...La costumbre es que te regalen, yo quiero invertirla y regalároslo a vosotros, mis amigos...
Cuánto he disfrutado escribiendo y eso os lo debo a todos...





De abuelas a nietas
De la lámpara de carburo al ADSL
Mi abuela no vivió en un jardín de rosas, alumbró 5 hijos y 5 hijas con todas las estrecheces que una se pueda imaginar. Vivió en una huerta parecida a la barraca de Blasco Ibáñez, los muebles los iba haciendo mi abuelo a medida que aumentaba la prole. Cuando yo era niña, al salir del cole por las tardes, acudía al taller de costura familiar donde mi abuela, mi madre y mis tías recordaban con mucha emoción anécdotas de aquella época, como la confección de sus propias muñecas de trapo, las más bonitas del mundo, de todos los colores, tejidos y texturas. 


Posiblemente, la primera tecnología que mi abuela conoció fue el coche del cacique del pueblo y las bombas y metralla de la guerra allá por el año 1937, cuando nació mi madre, con el susto y el hambre en el cuerpo sin saber noticias de mi abuelo en el frente.
Mi abuela no tuvo teléfono, ni lavadora, ni minipimer, ni demás enseres domésticos comunes y corrientes de todas las casas, todo lo hacía con sus manitas y sus abalorios, enristraba ajos como un auténtico robot.
A casa de mi abuela, punto de encuentro familiar, arropados por las faldillas de la mesa camilla, llegó la televisión. Ensimismados, veíamos a los Chiripitifláuticos, medio atufados por el brasero de cisco. Recuerdo una tarde, en la que no llevábamos más de 10 minutos ante la pantalla, cuando mi abuela nos apagó la tele por si acaso se calentaba y salían chispas de aquel parapeto, como ella lo llamaba, colocado encima de la alacena.
A mi otra abuela no la conocí, mi padre me contó que era menudita, discreta, muy apreciada por las vecinas, por su disposición a ayudar en lo que hiciese falta y muy querida por los suyos. Se la llevó muy joven una enfermedad rara por determinar. Desconozco sus devaneos con la tecnología, de seguro los tuvo.
Mi madre, una gran mujer, ha pasado hambre y trabajado sin descanso. De niña, ayudando en la crianza de sus hermanos, apenas fue a la escuela porque tenía que ayudar a mi abuela y acompañar a mi abuelo en sus viajes nocturnos practicando el estraperlo para sacar adelante a las 10 criaturas y presenciando en alguna ocasión como le quitaban la carga sin ningún pudor de tener a una niña delante. Casó joven y siguió trabajando en el campo junto a mi padre, gobernó una casa de labranza enorme y disfrutaba compartiendo nuestro cuidado con el de su pequeña granja de gallinas, conejos, patos, cerdos y una yegua que nos aguantaba mansamente cuando la utilizábamos para jugar al escondite.  Mi madre sigue administrando la casa, ya no hay conejos, ni gallinas, hijos y nietos seguimos merodeando por allí, ¿dónde vamos a encontrar mejor casa rural con trato exquisito? Por cierto, nos llega la Wifi de casa de mi hermano, ¿qué más podemos pedir?

Todavía me acuerdo de la cara de satisfacción y el descanso de mi madre cuando entró en casa la batidora, el frigorífico, la lavadora… Y lo mejor, el teléfono, para poder hablar con mi abuela que acudía a la llamada a casa de su vecina, con mis tías o con alguna amistad, como ella solía decir. Siempre he sentido que la mayor alegría para mi madre fue la compra del tractor que pasó a sustituir a la yegua, Clavija, a la que tanto lloramos cuando murió. Todos en casa aprendimos a conducir con el Sava Nuffield, después llegaron otros más modernos con cabina y calefacción, pero el Sava siempre tendrá un rinconcito en nuestro corazón.

Mi madre se sintió muy orgullosa de mí cuando dije que quería ir a la Universidad, soy la primera mujer en la familia con título, todo un honor para ella.
Por lo leído hasta ahora, ya habréis deducido que pertenezco a una familia de clase media-baja, me crié entre gallinas, lavaderos de ropa, costuras, remolachas y alfalfas, escuchando los discos solicitados y los seriales de la radio; qué dulzura escuchar a Matilde Vilariño.


Cuando cumplí 14 años cayó en mis manos un manual de historia, me asomé al feudalismo, a la revolución industrial, a la revolución rusa, al marxismo……  y empecé a tomar conciencia de que había que ir poniendo en aviso a mi padre y hermanos: el trabajo había que compartirlo cariñosamente, lo mismo el del campo que el de casa, no lo conseguí del todo pero algo avancé. Desde entonces no abandoné mi vocación por la historia y los derechos sociales.
La tecnología a mí también me ha llegado tarde como a mi abuela y mi madre. Me refiero a Internet, que ha transformado nuestro mundo y nos ha puesto casi todo al alcance de la mano. Desde el principio decidí agarrar el toro por los cuernos y cuando no sé, pregunto, como siempre me ha dicho mi madre. Me ha facilitado mucho el trabajo y lo más importante he hecho grandes amigas y amigos. Permitidme que os diga que esta tecnología ha llegado arrasando, sin manual de instrucciones, aliena e incomunica en muchos casos y te esclaviza en otros.
Yo siempre he sido una persona muy libre, no tengo móvil, esclavitudes las justas y las que yo elija, nunca he soportado que me silben al oído o que me tengan localizada en todo momento, de eso nada, lo que les faltaba a los jefes para tenernos trabajando las 24 horas del día. Si hay algo que me enfada sobremanera es estar entre amigos o en familia pasando un buen rato y que alguien esté colgado del móvil, digo yo, al que no le interese la reunión, que no acuda, y no utilice el móvil como pretexto para estar en su nube particular. Por si alguien me malinterpreta, el móvil me parece uno de los avances más completo de la tecnología, eso sí, utilizado en su justa medida.
La desigualdad de género no hay tecnología que la elimine, sólo una buena educación en la escuela y en la familia podrá doblegarla, así que ¡manos a la obra!