Tomado del blog
Estoy en ello..., de
@fjmontero
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| Mapa conceptual sobre processing. |
Hace un par de meses, en una conversación internáutica con mi buen amigo profesor José Antonio Fraga, a raíz de una tarea muy libre que solicitaba a sus alumnos, hablábamos sobre si el aprendizaje debe ser sólido, líquido o gaseoso.
- Sólido: un profesor que conoce los contenidos, los imparte, los alumnos escuchan y toman apuntes, y un tiempo después, lo depositan en un papel a modo de examen.
- Líquido: incorporamos otras pedagogías (PBL, trabajo cooperativo, inteligencias múltiples, destrezas de pensamiento, flipped classroom, portfolios...), con el profesor como mediador, con una metodología marcada y clara.
- Gaseoso: el alumno aprende lo que le interesa, dejando total libertad en el proceso, tomando decisiones sobre el currículo. El alumno trabaja con quien quiere (parejas, tríos), el profesor facilita recursos y ejemplos y acompaña el proceso según demanda de los alumnos, de una manera poco estructurada.
A mí me parecía que el aprendizaje gaseoso es demasiado atrevido, pero
@o_fragha me convenció y decidí probarlo en la siguiente actividad de 3ESO. Un estuve un mes algo bloqueado, dando vueltas a cómo iba a evaluar eso.